10 días con Anne Ancelin Schützenberger en el Valle del Mont Blanc

En honor a la verdad, pasar 10 intensos días con Anne, me llevó seis meses de tramites.

Lo interesante es haberle negociado cada día durante 6 meses para convencerla de que acepte mi visita por 48 horas. En cada email ella me explicaba mis desconocimientos de francés para conversar con ella.

Mi francés era efectivamente rudimentario, pero le expliqué que antes de llegar a Argenteuil, mi propuesta era pasar una semana con una profesora en Paris, hablando solo francés y que estando en Francia me sumergiría en el idioma.
Tenia la seguridad de conversar con ella porque nos unía una cosa en común: el Genograma.

Usted preguntara porque tardamos 180 días para combinar. Simplemente Anne en cada email me planteaba una dificultad centrada en el idioma, pero los emails que me enviaba como respuesta contenían indefectiblemente la frase: “Tengo 95 años, me voy a dormir.”

A la hora o al día siguiente me respondía como si nos hubiésemos escrito un continuo email.

En mi escrito anterior relaté mi inutilidad como riega-plantas y en esta foto me instruye para yo entienda como es el secreto.

Hacia varios años había llegado a mis manos un libro escrito por ella y me dio muchísima curiosidad de como ella llevaba adelante las sesiones. Mi plan de las 48 horas de estadía ya lo habíamos olvidado tanto ella, como yo.

– Usted Ernesto, ve el árbol, la rama y la hoja todo en una sola mirada

Yo acordaba con ella porque frente a una consulta tenia y tengo la posibilidad de diagnostico y el futuro devenir del tratamiento de Mentoring.

De rechazado durante 6 meses a entrevistado

Fue allí donde me pidió que postergue mi salida (con mi total beneplácito)
porque al día siguiente llegarían de la Radio Televisión Francesa, y ella quería que me explaye sobre el Genograma que ella utilizaba con fines terapéuticos y como lo utilizaba yo en mis sesiones de Mentoring.

Efectivamente, estuvimos toda la tarde inmersos en el reportaje.

A partir de ese interview sentí que de corazón, la confianza y la empatía me invitaban a co-coordinar dos grupos que hacia 5/6 años rechazaba, porque decía que estaba agotada, pero conmigo a su lado se animaba a convocarlos durante mi semana restante.

De jardinero a cocinero

Expliqué que eran 3 pisos de un ambiente, en la planta baja, Anne, el 1º piso para su consulta y el tercero, mi hospedaje.

Prepara Anne la escena, para la cual yo debía estar presente 15 minutos antes de la llegada del grupo. Ella usaba una silla con un posapie, y me preparó una exactamente igual, tanto que no me dejaba apoyar en el suelo mis pies, sino en el posapie, signo inequívoco de poder.

En un momento que apoyé los pies en el suelo, me miró con una severidad total que parecía que me iba a azotar, que inmediatamente coloqué los pies donde me indicó.( Anne tenia su temperamento).

Antes que ella me indique mi forma de sentarme, me decía: Prepáreme un té muy muy caliente, casi hirviendo, porque soy rusa de origen. El té esperaba con mucha paciencia a que Anne lo beba
Claro, cuando lo acercaba a los labios – ya estaba frio.

Caliennte Ernesto, caliente, dije caliente “caliente casi hirviendo porque soy rusa de origen”
¡Dos tés hirviendo por día, hasta que se convertían en tés helados!

En uno de los dos grupos que intervinieron, participaba un hombre joven en la treintena, con un titulo nobiliario.
En su genograma, se veía claramente que portaba una vergüenza de un pasado complicado.

Anne me hace tomar un enorme libro, de un lomo de casi 20 cm, una altura de medio metro, con hojas de papel ilustración muy finas.

Tuve que cargarlo con el duque, abrirlo con el duque, y estaban uno por uno los nobles que fueron decapitados durante la Revolución Francesa. De ahí se repitió transgeneracionalmente el quantum de deshonor y vergüenza y ocultamiento de las siguientes generaciones. Hasta esta sesión cuasi milagrosa que lo liberó de este pago de facturas por esos antepasados guillotinados.

Y para finalizar, la frutilla de la torta

En mi anterior encuentro fui relatando mi viaje de despedida de Anne, pero no mencione que antes de enfilar al aeropuerto suizo, pasamos por Chamonix, una ciudad hermosa, centro de esquí e hizo parar al taxi, bajo a una librería y volvió con un paquete de regalo.

En él dos libros:

Uno de ellos  Elisabeth Kübler-Ross sobre “ El duelo y el Dolor:

Como elaborar el camino del duelo y como integrarlo con el conocimiento de lo inexorable del camino del duelo y paciencia para superarlo

El segundo libro es de Annie Ernaux “La Place” que inspiró a Vincent de Gaujelac en su descripción de la Neurosis de Clases:

Ambos libros y el recuerdo de esos días con Anne Ancelin  Schützenberger señorean en nuestras sesiones diarias de Mentoring Empresario, y nuestro compromiso, que oportunamente escribiré sobre como operamos en la superación del camino del duelo y sobre como opera la neurosis de clases en el quiebre de un empresario/a sin causa aparente.

¡Hasta entonces!

Desde Barcelona, Septiembre 2021
Ernesto Beibe Mentor
ernesto.beibe@mentoringempresario.com
Whatsapp +34 628698809 / +34 638 741 510

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